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Brasil se corona campeón en Tokio al vencer 2-1 a España

Brasil vuelve a ser de oro. La Canarinha defendió su trono olímpico en un partido que pudo caer para cualquiera de los dos lados pero que ganaron los brasileños por oficio en la segunda parte de la prórroga. España había agotado su dosis de fortuna en los cuartos y las semifinales y esta vez le tocó probar el agrio sabor de la derrota en el tramo final. Un gol de Malcom en el 108’ sentenció a los de De la Fuente, que deben salir de Japón con la cabeza alta por la plata y, sobre todo, por el camino que les ha traído hasta aquí. Ningún gran equipo llegó a la gloria sin tropezar varias veces antes, esta generación debe tomar esto como un aliciente más para ajustar cuentas con el fútbol en los próximos Mundiales y Eurocopas.

El partido comenzó como casi todas las finales: los diez primeros minutos son de tanteo y ninguno quiere ser quien cometa el primer error. El duelo también se pareció a una carrera de 10.000 metros, en la que se puede pagar caro vaciar el depósito de gasolina en las primeras vueltas. En el momento del pitido inicial había un 92% de humedad que invitaba a no quemar energías antes de tiempo.

Poco a poco, España se hizo con la posesión aunque con el ritmo lento que le ha acompañado durante todo el campeonato, típico de estas alturas de curso, más pretemporada que competición. No ha sido algo exclusivo de los de De la Fuente, porque en líneas generales los partidos en Japón han tenido poco ritmo.

En el 16’, Asensio sacó su zurda a relucir con un centro medido que dejó solo ante el portero a Oyarzabal. El realista quiso regalarle el gol a Olmo, pero Diego Carlos (que estuvo a punto de marcar en su propia portería) abortó una ocasión clarísima. Esa jugada desató las hostilidades y los brasileños inclinaron el campo hacia la portería de Unai Simón.

No llegaron oportunidades claras, pero sí la sensación de que la Canarinha estaba jugando en una marcha superior a La Roja. Cuando eso pasa, te expones a accidentes como el que ocurrió en el minuto 36: una mala salida de Unai Simón terminó en un penalti más que discutible señalado por el VAR. El fútbol fue justo y Richarlison la mandó a las nubes. Las dos selecciones firmaron una tregua antes del descanso, Brasil con la desolación por la pena máxima errada y los españoles aún con el susto en el cuerpo. Así, en el descuento y en una acción sin ningún peligro aparente, llegó un fallo en cadena de la defensa, la línea que había sostenido a la Selección en este torneo. Primero erró Cucurella, que se confió ante Alves y después Pau Torres cometió un fallo grosero, impropio de un central de su categoría, para dejar a Matheus Cunha solo ante Unai Simón. El brasileño, con todo a placer, no perdonó.

Luis de la Fuente, enfadado por lo que vio en los primeros 45 minutos, sacó la agitadora una vez más: de la caseta el equipo volvió con Bryan y Soler en lugar de Merino y Asensio. Los cambios entraron enchufados y en una de las primeras acciones del segundo acto un centro de Bryan terminó en un remate de Oyarzabal que Soler, involuntariamente, sacó cuando prometía ser gol. España espabiló definitivamente porque Brasil le hizo entender que el partido podía acabarse: Richarlison tuvo una ocasión clamorosa en el 51’ que entre Unai Simón (paradón) y el larguero consiguieron que no acabara en gol.

España creció al ritmo que marcó Carlos Soler, que entró entonado. De las botas del valencianista nació el empate, en un buen centro desde la derecha que Oyarzabal cazó antes de que tocara el suelo. En los minutos finales, el larguero por partida doble separó a España del triunfo, primero en un centro de Óscar Gil que se envenenó y después en un zurdazo de Bryan Gil desde la frontal. No hay manera: España sólo sabe acabar en prórroga este verano. Seis de seis entre Juegos y Eurocopa.

En el tiempo extra, con la mayoría de los futbolistas pidiendo con urgencia una bombona de oxígeno, una mala acción de Jesús Vallejo terminó con la esperanza de España. El aragonés fue muy blandito en un contragolpe, Malcom le robó la cartera con excesiva facilidad y el ex del Barcelona definió bien ante Unai Simón. Cruel desenlace para el capitán de esta Selección…

Este es el final del camino. Se baja el telón de una función que comenzó en 2015, con un grupo de imberbes con ganas de comerse el mundo. La trama ha tenido de todo y se cierra de una forma amarga: perdiendo ante Brasil en una final de unos Juegos. Vendrán tiempos distintos, mejores o peores, pero diferentes. Ha sido un viaje emocionante y exitoso. Gracias por tanto. Disfruten la plata olímpica, porque antes de lo que creen les tocará saborear el oro…

 

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