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Barcelona gana 3-1 al Athletic y avanza en Copa del Rey

Coartado por las anginas de Arda Turan, que fue baja, y la debilidad de Sergio Busquets, Luis Enrique improvisó con peligro un centro del campo con mucha pierna y no demasiado toque: Mascherano, Rakitic y Sergi Roberto. El resultado fue peor incuso de lo esperado. El Barça fue un manojo de nervios. Luis Enrique e dio un voto más de confianza a Vermaelen, que había estado horrible en La Rosaleda. El belga siguió en su nivel, bajo. Fue el primer cambio. Con la de Málaga ya son dos primeras partes las que regala el Barcelona esta semana. Se ha enmendado en los segundos tiempos y ha sacado dos partidos claves. Este fue el uno a uno del Barcelona, condicionado por una nefasta primera parte y un cambio de actitud evidente en la segunda mitad. Luis Enrique sólo hizo un cambio.

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Ter Stegen. Messi y Suárez le dieron gritos desde el centro del campo para que jugase en largo porque los centrocampistas no daban una a derechas en la primera parte. Vendido en el gol de Iñaki Williams, estuvo muy seguro todo el partido, especialmente en balones por arriba. Un buen partido.

Daniel Alves. Sin la clarividencia habitual para sacar el balón al principio, cuando el Athletic apretó, la noche no estaba para muchas alegrías en ataque. Se limitó a cubrir su parcela en la segunda parte en la que estabilizó algo su tono como el resto del equipo.

Piqué. No tenía tiempo para achicar tanta agua en la primera parte porque llegaban de todos sitios. Pidió ánimo a la grada cuando más frío era el ambiente y correspondió con una segunda parte sobria que remató con el 2-1. Fue ovacionado por el Camp Nou, que coreó su nombre dos días después de recibir el premio a mejor deportista catalán del año.

Vermaelen. No está al nivel que se requiere para jugar en el Barça. Luis Enrique le dio la titularidad para eximirle de parte de la culpa de la mala primera parte en Málaga. Empezó bein y hasta marcó un gol que le anularon. Pero luego empezó un ejercicio de descoordinación. Errores, pérdidas infantiles, falta de poderío. La gente le aplaudió cuando fue sustituido en el minuto 68 pero era gracias al resultado.

Mathieu. Mejor, como el resto del equipo, en la segunda parte que en la primera. Empezó entonces a imponerse más a Williams, que había sido una pesadilla al inicio. Mejoró por arriba y se incorporó alguna vez en ataque. Le puso el coraje. Se entendió mejor con Mascherano. Da la sensación de que Vermaelen desequilibra toda la defensa.

Mascherano. Ya lo ha dicho él mismo. No es Busquets. Aun así intentó imponer algo de criterio y cordura en un equipo descompensado y superado. Tiró de experiencia cuando peor estaba el Barça y ahí sí se nota su capacidad competitiv. Con el cambio de Vermaelen se colocó como central y arrancó una de las ovaciones de la noche a un cuarto hora del final con un corte que no acabó bien pero en el que el argentino hizo un regreso encendido a la defensa de esos que tanto gustan a la grada…

Sergi Roberto. Le va más el ida y vuelta. En la primera parte corrió pero no tuvo el balón en ningún momento ni el control. Empezó mucho mejor la segunda mitad. Tocando y moviéndose al espacio libre e iniciando la jugada del 1-1. Creció mucho con los minutos. También disparó a puerta en el 80’ y rechazó Herrerín. Casi suspenso en la primera parte, sobresaliente en la segunda.

Rakitic. Un partido demasiado desordenado de su equipo para su racionalidad. Ojo a los minutos que acumula. Tiene gran capacidad de resistencia pero en ocasiones se le nota cansado. Especialmente en los disparos, que no ejecuta cuando debe, algo extrañísimo en el croata.

Neymar. Es el jugador de más desequilibrio del Barcelona a día de hoy. Lo intentó una y otra vez y a pesar de su fama, en algún caso bien ganado, de jugador que va demasiado al suelo, lo cierto es que recibe mucho más de lo que finge. Terminó su colección de regates y fintas con un golazo con la pierna izquierda imparable para Herrerín. Ovacionado por la grada, otro tanto más de izquierda para la colección. Un crack.

Luis Suárez. Estuvo como desanimado por momentos y hasta Luis Enrique le pidió coraje en el inicio de la segunda mitad. Apenas un par de minutos después llegó un gol que le liberó y a partir de ahí sí colaboró

Messi. Pérdidas en la primera parte, desconectado como los tres de arriba, cabeza abajo. Entró en contacto con el partido en el inicio de la segunda parte. Tira pocos desmarques al espacio pero tuvo la clarividencia de ver el que había que hacer para dar la asistencia a Suárez del 1-1. Luego buscó su gol y jugó a placer los últimos minutos. Dosificando.

Sergio Busquets. Recibido como estrella por el Camp Nou, fue salir él y ordenarse el Barça. Parece una exageración pero sólo hay que repasar las estadísticas. Sin apenas entrar en contacto con el balón, puso en el mapa a un equipo que durante 45 minutos, como en Málaga, deambuló.

 

 

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