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Real Madrid gana 2-0 al Schalke en Champion

Fue una invasión progresiva. A los cinco minutos, el Madrid ya tenía dominado al Schalke, cuyo primer arreón pasó casi inadvertido. No hubo grandes novedades hasta el minuto 25, lo que nos permitió observar con atención a Lucas Silva, novedad en el once. El brasileño cumplió. De vez en cuando, los equipos extraordinarios necesitan jugadores ordinarios, sin ego, sin corazón sensible y con tres pulmones. Illarramendi habrá comprendido, demasiado tarde, que Ancelotti no pedía tanto.

El gol de Cristiano, de puro nueve, terminó con la intriga inicial. Su cabezazo fue el broche que merecía el gran pase de Carvajal, colgado con la pierna izquierda. No hay duda: el canterano fue alemán en otra vida, pariente de Manfred Kaltz y Thomas Berthold.

Las oportunidades del Madrid se sucedieron a partir de entonces. El niño Wellenreuther (19) evitó el gol de Benzema. Por un momento pensamos que el francés no quería ensañarse con un muchacho tan joven y de tan buena familia; su padre es miembro del Bundestag (del partido de Merkel) y presidente del Karlsruhe.

Sin Huntelaar, lesionado a la media hora, el equipo de Di Matteo perdió el poco filo que tenía. El consuelo de la afición local es que su sustituto, el imberbe Platte (19), dejó detalles de gran futbolista. Con la venta de talentos como él y Wellenreuther se financian clubes como el Schalke; la existencia es dura en la mina.

Entretanto, el Madrid siguió avanzando. Isco y Kroos se apoderaron del mediocampo con el inestimable trabajo de catering de Lucas Silva. La impotencia de los alemanes derivó en brusquedades innecesarias, casi siempre en las tibias de Cristiano, poco querido en la cuenca del Ruhr.

En la segunda mitad, el Madrid pensó que bastaría con dejar pasar los minutos, pero se equivocó, hacía falta algo más. Al dejar el marcador abierto, los futbolistas del Schalke encontraron un motivo para seguir luchando. Así se explica el disparo al larguero del joven Platte, un chutazo que sonó como un despertador en los oídos de los madridistas.

La consecuencia fue casi inmediata: Marcelo se incorporó al ataque y marcó un gol espléndido, con un derechazo inaudito en un zurdo. Quién sabe, quizá también él tenga antepasados germánicos.

Extraído de as.com

 

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