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México sorprende y le gana 1-0 al campeón Alemania

México venció 1-0 a Alemania con gol de Hirving Lozano en un partido histórico para el equipo Tricolor frente a los alemanes en el Mundial de Rusia

Lágrimas corriendo por las mejillas de miles de aficionados en el Estadio Luzhniki. Cerveza que vuela incontrolable. Abrazos entre desconocidos. Gritos. Explosión. Imágenes que no alcanzan para explicar el tamaño de la gesta. Estar frente a la historia pura es complicado. Pero identificar un día eterno es sencillo: todo México recordará el 17 de junio de 2018. El día que venció 1-0 a Alemania. El día eterno.

 

A todo nunca le llega su final. El Tri jamás ha derrotado a los teutones en una Copa del Mundo. El debut en Rusia 2018 parece cuesta arriba. Pero a la gloria se llega por el camino de la adversidad. Justo por ahí camina la Selección Mexicana en una de sus tardes más heroicas. Un gol del “Chucky”. Una fiesta interminable. Un triunfo para siempre.

Los primeros minutos de un Mundial son vitales para sacudir el nervio. Sobre todo, si enfrente está el actual campeón. Y todavía más si en el papel el duelo es, a los ojos del mundo, un David contra Goliat. Pero en el corazón de 120 millones la esperanza cumple el ciclo eterno: reverdece, intensa y pura, cada cuatro años.

¿Pero quién dice que el chico siempre ha de serlo? Es más: ¿quién tiene autoridad suficiente para prejuzgar el tamaño futbolístico? Si al final, la cancha no miente. Será por eso que el arranque, las diferencias no existen. En el lenguaje de la bola, México se habla de iguales con Alemania… por más difícil que parezca.

Así, la cancha que el mundo esperaba inclinada, se equilibra. Bendito futbol. Hirving Lozano encuentra el balón profundo, pero Boateng barre y le arrebata la oportunidad, apenas al primero minuto. Instantes más tarde, al ‘3,el campeón aprieta: bola a la espalda de Jesús Gallardo y Héctor Moreno, el lado izquierdo le hace mucho daño al Tri, pero Timo Werner cruza demasiado el disparo.

La tribuna juega su propio partido. La afición mexicana es punto y aparte: casi 40 mil dentro de Luzhniki. “Y ya lo ven y ya lo ven somos locales otra vez”, cantan abrazados, de pie. Provocan que vibre la grada, el corazón y las piernas, con sus camisas verdes, como la esperanza misma.

Guillermo Ochoa interviene por primera vez al ‘6, al atajar un disparo de Mats Hummels. Acaricia la redonda, porque entrar en contacto con ella es ganar seguridad. Este domingo vaya que hace falta. El Tricolor requiere un partido perfecto de cada uno de sus integrantes.

El equipo de Juan Carlos Osorio juega sin completos. No se siente menos en el campo. Carlos Vela, Hirving Lozano, Miguel Layún y Javier Hernández, los encargados del ataque, aprietan y muerden en cada centímetro de la cancha. Como se requiere cuando se defiende una camiseta nación. La patria y el orgullo de millones. El Tri genera: tiro libre, buen servicio, cabezazo picado de Héctor Moreno, a las manos de Neuer, al ‘14.

Al campeón le sobra potencial y cuando lo explota, llega, pero Guillermo Ochoa es seguro de manos: atrapa primero una media vuelta de Timo Werner (‘19) y luego un zurdazo cruzado de Toni Kroos. Sin soltar la redonda, porque portero que la ama, portero que la guarda en su pecho, el lugar del rectángulo donde más segura puede estar.

Alemania acelera, pero eso no es precisamente malo. México encuentra poco a poco el espacio largo. Con jugadores ofensivos encendidos como nunca. Así, aparecen los contragolpes: el primero culmina con un disparo por encima de Layún, luego de que Lozano se sacude a tres defensores de encima (‘26). Esa es la fórmula y el Tricolor lo entiende.

En campo propio, barrida de Héctor Herrera para recuperar la pelota. Héctor Moreno toca rápido para Javier Hernández, que te primera atrasa para Andrés Guardado. Experiencia en plenitud: aguanta y devuelve cuando “Chicharito” arranca ya con ventaja. A toda velocidad, le esperanza de México avanza por territorio alemán.

Por izquierda, Hirving Lozano encuentra el hueco. La conducción de Hernández es exacta. Sirve profundo a la izquierda para la aparición del “Chucky”. El mexicano hace lo que cualquier crack: una genialidad. Recorte dentro del área para sacarse de encima a Mezut Özil. Cambio de pierna que lo deja de frente al arco. Disparo de derecha. La pierna de uno. El corazón de millones. Bola rasa y colocada. Neur, un espectador más. ¡Gol de México!

Al ‘35, el Luzhniki explota. Es una locura. La cerveza vuela. Los verdes se abrazan. Gritan. Saltan. Nadie lo cree. Pero es real. “Chucky” corre hacia la banda para recibir el abrazo de todos. El festejo eterno. De rodillas. Gol de México. Moscú pierde el control. No es el Azteca. Pero es mexicano como el que más.

Extraído de as.com

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