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Messi lidera una gran remontada en Sevilla 2-1 y llega a su gol 500

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Como en Manchester, pero con los tiempos cambiados, un Barça de dos caras logró esta vez en Sevilla una victoria fundamental en la persecución del Madrid para intentar reconquistar la Liga. Si en el Etihad Stadium el equipo azulgrana hizo los mejores primeros 40 minutos de la etapa Luis Enrique (según el propio técnico) para acabar perdiendo 3-1, en el Sánchez Pizjuán completó unos extraordinarios segundos 50 minutos para remontar un 1-0 y ganar 1-2 de la mano de un estratosférico Messi. Los primero 40, eso sí, fueron horribles ante un gran Sevilla. Un poco más de regularidad no vendría mal, pero el triunfo sirve para seguir a dos puntos del Madrid y distanciar al Sevilla y al Atlético en cuatro.

Debido a que siguen siendo baja por lesión Piqué, Alba, Iniesta, Mathieu y Aleix Vidal (tres titulares, un habitual en las rotaciones y uno que no cuenta para nada), Luis Enrique repitió el once del Etihad Stadium con una única variación: Denis Suárez por André Gomes. El portugués, Rafinha y Arda, el resto de candidatos a la plaza de Iniesta, se quedaron en el banquillo con un ‘9’ sin minutos, Paco Alcácer, un portero, Cillessen, y dos del filial, el lateral Nili y el central Marlon. Parecía un fondo de armario profundo en agosto, pero en noviembre la plantilla parece corta. No hay más.

Jorge Sampaoli recuperó a Nasri, que ha hecho todo los posible durante la semana para jugar pese a su lesión muscular de hace siete días, y sorprendió con la presencia de Sarabia, otro mediapunta más un centro del campo repleto de ese tipo de jugador, en lugar de Kranevitter, un mediocentro. El principal problema del técnico argentino era solucionar las bajas de dos centrales titulares, Pareja (lesionado) y Mercado (sancionado). Lo hizo olvidándose de la defensa de cinco y recurrindo a una de cuatro con Rami y Carriço en el eje.

La salida del Sevilla fue la esperada, presionando con fe y disparando dos veces a portería en el primer minuto por mediación de Vietto y Vázquez. Eso sí, la primera contra del Barça conducida por Messi fue formidable y concluyó con una gran ocasión de Luis Suárez que desbarató Rico. Todo en dos minutos. Apasionante.

Con la misma apuesta, salir jugando desde atrás y presionar arriba, el Sevilla se adueñó del partido no solo por su mayor intensidad, también por su mejor colocación. El Barça estaba cada vez más incómodo y, para colmo, no aprovechó un balón largo que permitió a Luis Suárez y Neymar plantarse solos ante Rico. Ni tiraron. Se hicieron un lío entre los dos y la contra del Sevilla acabó de la peor manera para el equipo azulgrana. Sergi Roberto se comió un pase a su espalda y Vitolo no perdonó en el mano a mano con Ter Stegen.

A partir de ese minuto 15 sí que se temió lo peor para un Barça irreconocible, anclado en la segunda parte de Manchester. Las oleadas sevillistas se sucedieron sobre el área de Ter Stegen, quien tuvo suerte de que Sarabia pecara de generoso con todo a su favor para rematar, de que Vietto disparara cruzado o de que Vitolo le diera mordida desde el punto de penalti.

El equipo de Luis Enrique era un manojo de nervios en defensa y en ataque no daba tres pases seguidos. Se avecinaba el descanso y ya era bueno el 1-0 como un mal menor cuando Neymar, que hasta ese momento no se había enterado de nada, acertó a ver la llegada de Messi, quien ajustó su zurdazo raso al poste. El 1-1 era un premio enorme para el Barça, que si quería ganar debía mejorarlo todo en la segunda parte.

El empate dio alas al Barça, que tras el descanso sí fue el equipo ambicioso y decidido que tuvo el balón y creó peligro. También pasó apuros, como en un remate ingenuo de Nasri tras taconazo de Vietto. Pero ya presionaba con más fe, robaba más arriba y pisaba área. Rico evitó los goles de Messi y Rakitic, a varias acciones lideradas por el ‘10’ les faltó el pase final y el propio Leo, tras un regate en un palmo de terreno, disparó alto con la derecha. Era el minuto 60 y el Barça ahora merecía ganar. Era otro partido.

Y el 1-2 llegó en ese momento. Lo fabricó Messi, impresionante en la conducción, en el regate y en la asistencia a Luis Suárez, preciso en su remate por bajo. Lo difícil estaba hecho, pero había que consolidarlo y el Sevilla todavía tenía fuerzas.

Tras el gol del uruguayo, el equipo de Sampaoli volvió apretar buscando la espalda de Sergi Roberto, ya dubitativo tras sus últimos errores. Afortunadamente, el Barça también había crecido en su concentración defensiva y salió vivo de varias embestidas locales.

Sin embargo, el partido entraba en el tramo final con un Barça superior que no acababa de sentenciar. Luis Suárez perdonó dos claras ocasiones, en la primera, tras servicio de Neymar, no vio solo a Messi y disparó sn ángulo fuera. Y en la segunda, tras pase de Messi, a bocajarro, se topó con Rico. Con todo abierto, N`Zonzi cabeceó fuera por milímetros un córner en una mala salida de Ter Stegen. Había que sufrir. Y así fue hasta el 93’ porque Neymar falló solo ante Rico y el Sevilla acabó en el área de Ter Stegen

Extraído de mundodeportivo.com

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