Domingo , 19 febrero 2017
Jairo Varela tendrá un museo en homenaje a su obra musical

Jairo Varela tendrá un museo en homenaje a su obra musical

El martes 9 de diciembre en la ciudad de Cali, Colombia será la apertura de la Sala de Exposición Permanente “JAIRO VARELA”, un lugar para la memoria del maestro, donde podrá apreciar objetos desde una grabadora de cinta, marca Sony, del año 85, que fue durante muchos años el objeto mimado de Jairo Varela. El músico chocoano la compró en Estados Unidos cuando ya el Grupo Niche se había metido en las entrañas del alma salsera de esta ciudad.

Es que él soñaba con tener un estudio de grabación de los grandes. Los carretes del aparato eran de cintas de dos pulgadas y Varela aprendió a manejarlos gracias a su ingeniero de sonido de confianza, el de siempre, su sobrino Guillermo, quien pasaba largas horas leyendo y entendiendo el manual de funcionamiento para luego contarle cómo era el asunto al tío músico.

“El aparato es un tesoro porque en él se grabaron grandes himnos de la orquesta como “Cali Pachanguero”, se apresura a decir con emoción Cristina, la penúltima hija del maestro, hoy de 24 años, sentada en una de las oficinas de lo que otrora fuera Estudios Niche, en la Calle 5 con 39.

La grabadora hace parte del acervo que ella y sus cuatro hermanos llevan recogiendo desde hace cerca de un año para poder dar vida a un sueño que ya tiene sede y una fecha de apertura: una Sala de Exposiciones Permanente que podrán visitar los caleños desde este 9 de diciembre en la plazoleta que lleva el nombre del creador de Niche, frente al CAM.

La idea, cuenta Cristina, surgió “cuando asumimos como familia que ya este mes debíamos abandonar esta edificación por los problemas económicos que tiene ante la Dian. Pero Estudios Niche está lleno de recuerdos. Este espacio era todo para Jairo Varela. Aquí llegaba después del almuerzo y aquí lo sorprendían la noche y la madrugada haciendo su música, componiendo”.

¿Qué hacer entonces con todos los objetos personales del músico que estaban dispersos en seis pisos? Cristina comenzó a organizar todo, a separar lo valioso de lo que ya era basura en un edificio que prácticamente está en ruinas.

También a tocar puertas. Hasta que la semana pasada, la Secretaría de Cultura de Cali le habilitó un salón de 122 metros cuadrados. Y hasta allá, pues, irán a parar los recuerdos: los trajes que Varela usó en sus giras, entre ellos el de su primera presentación en el Madison Square Garden de Nueva York. Las partituras musicales de las canciones que él convirtió en éxito. Videos —muchos de ellos en formato Beta— de lo que fueron proyectos ambiciosos de su padre como Niche Casting donde se formaron figuras como Marlon Moreno, Marta Bolaños y Mabel Lara; discotecas como ‘La chica de rojo’, que él diseñó a su entero gusto y la producción musical para agrupaciones como La Suprema Corte y Ángeles.

También las páginas de la novela a la que le dedicó los últimos tres años de su vida, ‘El amanecer de los pájaros’, que narra la historia de “dos hermanos chocoanos que deben salir desplazados de su tierra por culpa de los paramilitares”.

Estará un guión que pocos conocen y que la familia entera celebró al encontrarlo en medio de unas cajas. Era la historia de su célebre canción Ana Milé y que él pensaba llevar a la televisión, de la mano de un profesor de actuación que hizo traer desde México.

Y fotos. Muchas. Justamente esta Sala de Exposición abrirá sus puertas con la exposición ‘Huellas del maestro’, que permitirá apreciar los años de esplendor de Estudios Niche y la ruina y el olvido en el que se encuentra ahora mismo.

“Este debió haber sido el espacio natural para que Cali fundara un museo dedicado a la memoria de Jairo Varela. Pero yo ya hice ese duelo, a pesar de que toda mi niñez y juventud las viví en este edificio”, confiesa Cristina.

Es esa etapa de su vida que en parte repasarán estas fotos, hechas por Álvaro Ruales. “La exposición será un cara y sello. Mostrará el brillo y a la vez el ocaso. Cómo este lugar era visitado por figuras como Óscar de León, Johnnny Pacheco y Joe Arroyo, pero también cómo se encuentra hoy debido a que no hubo manera de seguirlo sosteniendo. Solo en impuestos se deben unos tres mil millones de pesos”.

Era el mismo lugar al que solía llegar Cristina, todas las tardes, después del colegio. Cuentan los músicos de la época que Jairo Varela —siempre tan severo en sus horarios— solo tenía una razón para interrumpir los ensayos de su orquesta: la visita de su hija.

“La nuestra fue una relación muy estrecha a pesar de que mi papá no era un hombre que dijera mucho con palabras. Yo siempre entendí que él prefería hablar con su música. Entonces nos comunicábamos de otra manera. Como cuando lo tomaba por detrás y comenzaba a acariciarle la cabeza. Decía que eso lo relajaba. Y era la manera que yo encontré para compartir con él, porque por sus viajes y lo perfeccionista que era su trabajo, era muy poco lo que él permanecía en la casa”.

Cristina lo dice y minutos después comienza a recorrer, del primer piso hacia arriba, lo que queda de la edificación de Estudios Niche. Aquí funcionaban dos estudios de televisión. Este era el cuarto del estudio de sonido. Uno de los mejores de Colombia. Este lugar era el lugar donde se guardaban los trajes de los músicos para sus presentaciones. El de más allá servía para organizar los instrumentos. Aquí, en esta habitación, Jairo Varela pretendía construir un pequeño apartaestudio.

Todo luce, sin embargo, dominado por el polvo, algunas aves muertas, latas, ganchos viejos de ropa, trozos inservibles de madera, vidrios y telas y asientos que llevan años sin que nadie se siente en ellos.

“Duele saber que debemos dejar abandonado un lugar que significó tanto para mi papá. Pero la esperanza es poder engrandecer la sala de exposiciones en pocos meses para que con el tiempo se convierta en un espacio digno de Jairo Varela, de los turistas que llegan a Cali buscando su legado: en un museo”.

Allá, seguro, volverán a girar los carretes de la grabadora de cinta, marca Sony, que ocupa ahora uno de los corredores del edificio. Allá quedarán los recuerdos de una familia. Recuerdos que a partir de diciembre serán patrimonio de todos.

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