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España arrolla a Costa Rica en amistoso 5-0

Sin triunfalismos, sin sobredosis de euforia, sin querer jugar los octavos antes de superar la ronda previa… pero esta España de Lopetegui parece ya preparada para la batalla mundialista. Lo demuestra y confirma cada vez que se pone la roja y salta a un terreno de juego más allá de quién sea el rival y el escenario. Por ellos, Rusia 2018 podría comenzar mañana.

Este equipo huele bien. Muy bien. A fútbol de verdad. A mando, control e iniciativa. A posesión de balón. A triángulaciones en campo contrario. A entradas por las bandas. A presión alta y recuperaciones inmediatas. Por olisquear, este equipo también desprende aroma de gol. Ese que no siempre ha acompañado y correspondido al buen juego sistemático que practican estos hombres.

Se podía esperar que el técnico aprovechara la ocasión para mover el árbol de su teórico once titular, que lo tiene casi perfilado. Pero no. Prefirió, de salida, darle un voto de confianza más y después ya pasó a las pruebas y a las recompensas a gran parte de los seleccionados convocados.

Un once titular perfilado

Apunten. Los que anoche jugaron inicialmente contra Costa Rica con De Gea por Kepa y Koke y Carvajal en competencia directa con Thiago y Odriozola, conforman el once que Lopetegui tiene preparado para comenzar el Campeonato. Si mañana fuera el debut, ellos tendrían ventaja. La gran suerte del técnico es que tiene detrás no menos de media docena de jugadores preparados también preparados para la batalla.

Volvamos al presente. Otro notable partido de España. Bueno de verdad, al menos hasta que comenzó a romperse con los cambios, que, se quiera o no, rompen la continuidad del juego aunque los que entren estén tan inspirados como los que se van. Como fue ayer el caso.

Sometimiento al rival

Salió Costa Rica a presionar arriba-arriba. Es decir en el área de España. A los cinco minutos estaban ya los del ‘Machillo’ Ramírez sometidos en su campo. A La Roja le sirvieron cuatro salidas de balón en combinaciones perfectas para que el enemigo se dejara de aventuras y comenzara a acumular jugadores por delante de su portero. Otro partido de balonmano, aunque Costa Rica, al menos, defendiera fuera de su área y enseñara la patita en alguna salida por fuera.

Poca chicha. La Selección no le dejaba. Sometimiento total. Piqué y Sergio, casi en la divisoria. Odriozola y Jordi Alba repitiendo esfuerzos por sus bandas casi siempre recompensado con un buen centro, bien en largo o en corto. Con todo el estadio pendiente de Isco, un alma libre que se movió con brillantez por donde quería, incluidos los contrarios, aparecieron también, excelsos, Silva e Iniesta. Su juego entre líneas es una de las siete maravillas del fútbol.

Por fuera y por dentro

A base de paciencia, de circulaciones largas de banda a banda, de triángulaciones y cambios de orientación, España fue montando su superioridad por las bandas para encontrar por el pasillo interior al aliado perfecto, Morata. Se tiraba el del Chelsea a la espalda de los dos centrales laterales como un sabueso del desmarque de ruptura.

El primer gol lo fabricaron Odriozola y Silva por la derecha y el segundo Iniesta y Silva por la izquierda. En las dos acciones combinativas estaba Morata en posición de remate. No llegó a la primera, sí a la segunda.

Cuatro cambios en el descanso. Todos naturales. Ninguno afectó al 1-4-3-3, dibujo táctico inicial. Llamó la atención que Saúl volviera a entrar en la posición de Busquets por delante de Illarra. Arriba, más madera para el juego asociativo con la presencia de Aspas, un delantero con alma de centrocampista que mezcla bien con todos.

Silva se cansó de dar pases para hacer los dos siguientes goles. Uno con la derecha y otro con la izquierda. Más cambios. Ovación de época para Isco, antes de que Iniesta se llevara su recompensa. Un tanto después de una larga conducción. Debut para Luis Alberto y otra gran noche de fútbol.

Extraído de marca.com

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